Lago del Valle

Lago del Valle

El Lago del Valle o del Ajo, es el mayor del Complejo Lacustre de Somiedo. Enclavado dentro de Concejo de Somiedo, en el Principado de Asturias, cuenta con un origen glaciar, y es considerado como Monumento Natural, formando parte del Parque Natural de Somiedo.

Se localiza en las coordenadas 6°08’20’’ longitud oeste y 42°02’30’’ latitud norte (WGS84), que se corresponden con las 733.046 – 4.769.383 del sistema de referencia Universal Transversal Mercator (U.T.M.) Datum ETRS 89, zona 29. Su lámina de agua, muy definida por la cubeta glaciar que lo acoge, mide 22,6 hectáreas, encerradas dentro de un perímetro de 2.112 metros. Puede llegar a albergar hasta 2.450.000 m3 de agua. La altitud de su orilla es de 1.560 metros sobre el nivel del mar.

El Complejo Lacustre de Somiedo está compuesto por una serie de 12 lagos que se agrupan a los largo de dos valles somedanos; el Valle de Saliencia, al noreste, y el Valle del Lago, al suroeste, separados por un crestón calizo.

El Lago del Valle se encuentra en la cabecera del Valle del Lago, en cuyo fondo se encuentra el pueblo también llamado Valle, así como el río que lo drena. Esta vega tiene la forma en artesa o “U” que se corresponde con el modelado de las lenguas glaciares al descender por tramos previamente modelados por el río. El hielo corta como un cortafrío las rocas, a la vez que deposita los materiales, denominados Till, en forma de morrenas. En este caso, los cordones morrénicos se encuentran muy movilizados por la dinámica de las laderas.

En zonas donde se rompe la pendiente, el hielo excava la roca de tal manera que provoca una hondonada, y si los materiales son lo suficientemente impermeables, son capaces de retener el agua, dando lugar a la formación del lago. En este caso, se sitúa entre las calizas de la Formación Valdeteja, y las lutitas y areniscas de la Formación. San Emiliano, que proporcionan el entorno estanco, ambas del carbonífero.

Su planta está formada por dos cubetas de sobre excavación glaciar, dos lóbulos circulares, separados entre sí por un pequeño resalte, se me manifiesta sobre la superficie del agua como una pequeña isla, muy característica, y que permite reconocerlo con facilidad. Es el lago de mayor superficie de Asturias, así como el más profundo, al llegar a los 65 metros de calado en su parte más honda. Estas medidas son posibles en parte gracias a una estructura que aumenta la altura de desagüe, levantada en 1914.


Esta obra consistió en levantar tres muros de mampostería hidráulica en el perímetro del lago. El primero de ellos mide 200 metros de largo, con 16 metros de altura desde la cota de cimentación. El segundo, 114 metros, con 10 metros sobre cimientos, y el último, 60 metros más, levantándose 8 metros. Posteriormente, el segundo y el tercero se unen mediante 25 metros de muro más, con tres metros y medio sobre su base. El desagüe se produce hacia el río, en dirección al Embalse del Valle, aguas abajo.

Para reforzar la disponibilidad de agua en el lago se construyen conducciones que derivan agua desde Fuente Fría y la Braña, a través del Canal de La Braña, una tubería de 1.775 metros de longitud capaz de transportar 1 m3/seg. que llega al lago por parte más occidental de las presas que lo cierran.

El objetivo de esta obra era y sigue siendo el de alimentar las turbinas de la Central Hidroeléctrica del Salto de La Malva, cerca de Pola de Somiedo, con el fin de abastecer de energía eléctrica a las poblaciones de Oviedo, Lugones y Gijón. Este aprovechamiento data de un proyecto de 1912, concretado en la concesión de 1914 para utilizar 3.820 litros de agua por segundo procedentes de los valles de Saliencia y de Valle del Lago. La central se puso en marcha tres años después, y la maquinaria original no sólo está en perfecto estado de conservación, sino que sigue en uso en la actualidad.

Esta maquinaria estaba compuesta inicialmente por dos generadores de tipo Pelton, ampliadas a cuatro posteriormente, que suman un total de 9.140 Kv, 44 Gwh anualmente. Este tipo de turbinas, diseñadas en el siglo XIX por Lester Alan Pelton, consiste en una rueda rematada por cucharas, especialmente diseñadas para aprovechar el flujo a presión del agua.

Para conseguir la presión, se conduce el agua de este conjunto de lagos al Embalse del Valle, dirigiendo su caudal directamente a la central a través de una tubería forzada con una caída de 571 metros.


La regulación del caudal que parte del lago se llevaba a cabo a través de cuatro válvulas, siendo una de ellas eléctrica, con lo que podía ser controlada a distancia, toda una innovación para la época. Además, se instalaron sistemas de medición Rittmeyer, sondas eléctricas capaces de registrar los niveles telemáticamente.

 

El conjunto de los lagos de Somiedo se encuentra dentro del Parque Natural de Somiedo, y se clasifica además como Monumento Natural, una figura legal que se aplica a los espacios naturales que por su singularidad y belleza requieren una protección especial. Se destaca no sólo la geomorfología glaciar de los lagos, sino también la vegetación. En los lagos hay importantes comunidades de plantas flotantes y sumergidas y especies propias de las orillas temporalmente encharcadas. Los alrededores se ocupan con enebrales rastreros, gayuba y aulugares. Entre ellos aparece la Genciana, catalogada como de interés especial.

La fauna presente también es variada y de interés especial, como la nutria, o en peligro de extinción, el oso pardo. Las aves están representadas por el águila real, el alimoche, y el gorrión alpino.

Las aguas de los lagos son el hábitat de la mayor parte de los anfibios del Parque Natural, con presencia del tritón alpino y palmeado, la salamandra común, los sapos común y partero, así como las ranas bermeja y patilarga. Los peces son mayormente el resultado de las introducciones a lo largo del siglo XX, encontrándose el salvelino, la trucha arcoíris y el piscardo.