Marco biótico

Marco biótico NUEVO

El ámbito de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, O.A., está caracterizado por su gran diversidad de ecosistemas, cada uno de ellos con una vegetación y una fauna características.

Ecosistemas asociados al curso alto

Desde su nacimiento, los manantiales y arroyos ya muestran una flora y fauna asociada a sus características hidrológicas, litológicas y al clima. Aunque las aguas son frías y aún arrastran pocos sedimentos y nutrientes, ya aparecen algunas especies de musgos y hepáticas.

Aguas abajo de la cabecera, los arroyos discurren generalmente con pendientes muy fuertes arrastrando sedimentos y nutrientes, condiciones que dificultan el asentamiento de la flora y la fauna. A medida que se desciende por el curso alto se van agregando más plantas superiores, son frecuentes las comunidades de plantas megafórbicas de exuberante follaje a base de hojas grandes y anchas.

Algunas aves y mamíferos, sin ser estrictamente acuáticos, han vinculado su vida a estas zonas del río, ejemplos de ello son el mirlo acuático, el desmán y la nutria (Lutra lutra), siendo esta última de gran interés especial y revelando una buena salud del río y de las aguas en las que se encuentra. Los vertidos industriales, urbanos y mineros poco controlados en el pasado, la hicieron abandonar los tramos bajos y medios del río, permaneciendo en los cursos altos y limpios.

A continuación se citan las especies animales y vegetales más comunes en la parte alta de los cauces cantábricos:

  • Marsupella aquatica
  • Nardia compressa
  • Philonotis seriata
  • Saxífraga dorada
  • Saxifraga stellaris
  • Centella Caltha palustre
  • Algas azules: como las del género Nostoc
  • Plantas megafórbicas: Valeriana mayor, Valeriana pyrenaica y la Adenostyles alliariae
  • Arbusto endémico de la Cordillera Cantábrica, la salguera cantábrica (Salix Cantabrica)
  • Sauces ribereños, sarga de hoja estrecha (Salix eleagnos) y la salguera negra (Salix atrocinerea)
  • Bosque de montaña: hayedos, robledales y abedulares
  • Bosque de ribera: fresnos, arces, avellanos, olmos y hayas, pudiendo aparecer algún roble albar, abedul y acebo
  • Ranas bermejas, tritón alpino, tritón palmeado o el ibérico
  • Mirlo acuático (Cinclus cinclus)
  • Topo de agua, almizclero o desmán (Galemys pyrenaicus)
  • Nutria (Lutra lutra)
  • Visón europeo (Mustela lutreola)
  • Peces: trucha común (Salmo trutta)
  • Cangrejos de río autóctonos (Austropotamobius pallipes lusitanicus)

Ecosistemas asociados al curso medio  

Cuando los ríos discurren por el valle  la pendiente se reduce  y lo mismo hace la velocidad del agua y su turbulencia. Al disminuir la fuerza del arrastre se produce la sedimentación de los materiales orgánicos y minerales. La composición de las gravas del fondo depende de la constitución geológica de la cuenca vertiente por la que discurre el río, en la que pueden predominar las rocas calizas o silíceas.

En las zonas más remansadas de las riberas del río, algunas plantas encuentran su primera oportunidad para enraizar, entre las gravas y guijarros sedimentados. En este tramo de río hay gran número de especies de algas microscópicas de los grupos Chlorophiceas, Cyanophyceas y Diatomeas que juegan un papel importante como indicadores de calidad y a su vez sirven de alimento a muchos organismos ramoneadores que proliferan en este tramo, sobre todo moluscos. Otro grupo importante de organismos macroscópicos asociados a tramos medios son los filtradores y los recolectores que se encuentran en gran proporción mientras que los trituradores disminuyen por las propias características del tramo.

En este tramo de río se pueden encontrar moluscos: ejemplares adultos de mejillón de agua dulce o madreperla del río (Margaritifera margaritifera). La distribución de esta especie en el Cantábrico abarca desde el río Narcea en Asturias hasta el río Tea en Pontevedra localizándose en numerosos ríos de Galicia Costa. No hay constancia en ríos más orientales.

Entre la fauna vertebrada se incluye también la trucha (Salmo trutta), así como su pariente y emblema de los ríos cantábricos, el salmón atlántico (Salmo salar). Después de permanecer de uno a tres inviernos en aguas de Groenlandia, de las islas Feroes o costas de Noruega, un fuerte instinto hace que el salmón vuelva al río que le vio nacer, pese a estar a miles de kilómetros. Gracias a su olfato, el pez reconoce las aguas donde nació y penetra río arriba. La crecida del río y el aumento del caudal suponen una gran resistencia a vencer, pero también le permite remontar rápidos que con menos caudal le dejarían varado.

Otra especie piscícola que puede encontrarse en el tramo medio de la cuenca del Cantábrico es la alosa o sábalo (Alosa alosa) perteneciente a la familia de los cupleidos, por su carácter anádromo remonta los cursos medios y bajos hasta límites generalmente coincidentes con presas o escalas salmoneras no superables debido a su menor capacidad natatoria. Su presencia en nuestras latitudes es menor que la de los salmónidos, siendo mucho más abundante en los ríos franceses de fachada Atlántica. Otra especie del mismo género es la saboga (Alosa falax) muy parecida a la anterior aunque algo más pequeña, ambas especies se ven afectadas (además de por los obstáculos) por la degradación de los tramos bajos de los ríos que impide el retorno de sus poblaciones.

Entre marzo y agosto podemos ver al avión zapador (Riparia riparia), así llamado por su costumbre de excavar largos túneles en taludes terrosos, en cuyo extremo nidifica. Es una especie muy gregaria, que constituye bandos numerosos y agrupa sus nidos en colonias. Su presencia está amenazada por obras que eliminan los taludes verticales de alguna ribera erosionada por el río, en los que anidan.

A continuación se citan las especies animales y vegetales más comunes en la parte media de los cauces:

  • Algas microscópicas de los grupos Chlorophiceas, Cyanophyceas y Diatomeas líquenes que soportan la inmersión casi permanente, musgos y hepáticas
  • Plantas superiores del género Potamogeton, Ranunculaceas
  • Especies vegetales como las salgueras y sauces arbustivos, colonizando los islotes fluviales y riberas o playas fluviales
  • Sauce o sarga de hoja estrecha (Salix eleagnos)
  • Salguera negra (Salix atrocinerea)
  • Sauce blanco (Salix alba)
  • Mimbrera (Salix fragilis)
  • Chopos
  • Álamos negros (Populus nigra)
  • Álamo temblón (Populus tremula)
  • Álamo blanco (Populus alba)
  • Aliso o “humero” (Alnus glutinosa)
  • Mejillón de agua dulce o madreperla del río (Margaritifera margaritifera)
  • Peces: trucha (Salmo trutta), el salmón atlántico (Salmo salar), alosa o sábalo (Alosa alosa), saboga (Alosa falax).
  • Fauna herpetológica: salamandra rabilarga (Chioglossa lusitanica)
  • Martín pescador (Alcedo atis)
  • Lavandera de cascada (Motacilla cinerea)
  • Avión zapador (Riparia riparia)
  • Garza real (Ardea cinerea)

Ecosistemas  asociados al curso bajo

Si en el curso medio abundan los fondos de gravas y guijarros, en este tramo predomina la sedimentación de los materiales trasportados. Por otro lado, la oxigenación del agua es menor, aunque en parte esté compensada por la actividad fotosintética de las plantas acuáticas. La temperatura es algo mayor que en los tramos precedentes. La materia orgánica que llega viene ya en partículas disueltas, incorporándose al fondo de lodo y fango, poco oxigenado. En estas condiciones el lecho del río está colonizado por invertebrados detritívoros que junto a unos pocos predadores, ocupan el tramo bajo de los ríos desapareciendo prácticamente los ramoneadores y filtradores. La reducción de pendiente y la velocidad facilita la proliferación de esta fauna que sirve de alimento a numerosas aves.

Además, cuando el río va llegando a las proximidades del mar aparece otro interesante fenómeno de gran importancia natural: dos veces al día, en la pleamar, las aguas marinas invaden el cauce fluvial, enfrentándose ambas corrientes y entremezclándose gradualmente sus aguas. La vegetación del curso bajo se corresponde en líneas generales, con la descrita en el tramo medio, pero sin embargo, cuando el río crea pantanos adyacentes a su curso, la aliseda adopta un aspecto más singular. El antiguo cauce puede quedar separado del flujo principal del río, aunque este sigue aportándole agua y manteniéndolo encharcado, la aliseda pantanosa que aquí se desarrolla se caracteriza por una peculiar morfología, quedan al aire las raíces de los alisos.

Otros árboles y arbustos presentes son la salguera cenicienta (Salix atrocinerea), el abedul (Betula celtiberica), el arraclán (Frangula agnus), etc.

La abundancia de vida que se localiza en las riberas de las vegas fluviales y estuarios facilita la presencia diversos carnívoros.

En cuanto a la vida piscícola, se encuentra la lamprea y el salmón, los cuales nacen y se reproducen en el río, engordando y creciendo en el mar, mientras la anguila (Anguilla anguilla), invierte esas conductas, naciendo y reproduciéndose en el mar y creciendo en el río.

A continuación se citan las especies animales y vegetales más comunes en la parte baja de los cauces:

  • La avoceta (Recurvirostra aboceta)
  • Andarríos chico (Actitis hypoleucos)
  • Garza real (Ardea cinerea)
  • Rana de San Antón (Hyla arborea), especie clasificada como especie vulnerable
  • Rana verde ibérica (Rana perezi)
  • Zorro (Vulpes vulpes)
  • Garduña (Martes foina)
  • Armiño (Mustela erminea)
  • Hurón (Putorius putorius)
  • Peces: La lamprea marina (Petromyzon marinus), salmón, anguila