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Conservación y mantenimiento de cauces

Labores de conservación y de mantenimiento de cauces

Entre las medidas de prevención de inundaciones para la protección de construcciones y viviendas situadas en zonas inundables se encuentran las labores de mantenimiento y protección de cauces. Debe tenerse en cuenta que estas actuaciones solo son adecuadas y eficaces en casos puntuales (en obstrucciones provocadas por árboles caídos en el entorno de infraestructuras o tramos de capacidad hidráulica reducida) y que se deben realizar garantizando el buen estado de la vegetación ribera.

La vegetación de ribera es un elemento clave para conseguir el buen estado ecológico de los ecosistemas vinculados a los ríos y arroyos y, por tanto, para contribuir al cumplimiento de los objetivos generales establecidos en la Ley de Aguas.

Además, la vegetación de ribera en buen estado contribuye a disminuir los efectos negativos de las avenidas ya que:

  • Incrementa la estabilidad de las orillas, frenando los procesos de erosión.
  • Provoca pérdidas de energía de la corriente por turbulencia.  Asimismo, el lecho natural, por su mayor rugosidad frente a un cauce dragado, por ejemplo, disipa más energía de la corriente, por lo que también promueve la laminación de avenidas.

Cuanto más fragmentado esté el bosque de ribera y menor sea su anchura más mermadas estarán las funciones que desempeña.

Las llanuras de inundación (aquellos terrenos sujetos a inundaciones recurrentes con mayor frecuencia, ubicados en zonas adyacentes a los cursos de agua) cumplen labores de retención o alivio de los flujos de agua y de la carga sólida transportada durante las crecidas (laminación de avenidas y pérdida de velocidad de las aguas), de resguardo contra la erosión, así como de fertilización de los suelos de vega y recarga de acuíferos.

 

La inundación periódica de los terrenos adyacentes a los cursos de agua es propia de la dinámica fluvial. La presión, fundamentalmente urbanística, sobre los cauces y sus llanuras de inundación, al reducir el espacio fluvial, incrementa los riesgos frente a las inundaciones y menoscaba la protección medioambiental del dominio público hidráulico, razones todas ellas que han motivado la necesidad de legislar adecuadamente para prevenir y evitar esos efectos negativos.

Puede consultar más información sobre la evaluación y gestión de los riesgos de inundación en las cuencas cantábricas en el apartado inundabilidad.

 

   

Recuperación de la sección hidráulica el Puente de la Viesca (T.M. de Torrelavega, Cantabria) tras el episodio de avenida de enero de 2019

 

Entre la tipología de trabajos realizados por la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, O.A. dentro de su Programa de mantenimiento y conservación de cauces se encuentran los siguientes:

  • Limpieza de residuos sólidos de distinta naturaleza.
  • Recuperación de la sección hidráulica en puntos sensibles tales como los puentes de carreteras debido a la acumulación de acarreos y restos vegetales.
  • Eliminación de pies muertos en el cauce y la ribera.
  • Recuperación de la conectividad longitudinal, mediante la potenciación de la vegetación de ribera.
  • Poda en altura de los árboles ribereños para potenciar esta vegetación.
  • Desbroce selectivo de vegetación.
  • Eliminación de especies invasoras.
  • Recuperación de algunas zonas especialmente degradadas de los entornos fluviales.

Conviene recordar que las actuaciones en cauces públicos situados en zonas urbanas corresponden a las Administraciones competentes en materia de ordenación del territorio y urbanismo (Ley 10/2001, de 5 de julio, del Plan Hidrológico Nacional, artículo 28.4) y que, fuera de esas zonas, las labores de conservación, protección y mejora de los cauces, además de por las Confederaciones Hidrográficas, pueden ser realizadas por otras administraciones o por particulares, previa autorización.

 

En 2019, el presupuesto aproximado de los trabajos de conservación, mantenimiento y reparación de daños en el dominio público hidráulico que está ejecutando el Organismo, con fondos propios o de la Dirección General del Agua, es de 4.100.000 €:

  • Asturias: 2.300.000 €.
  • Cantabria: 1.600.000 €.
  • Navarra: 200.000,00 €.