Lago de la Mina

Lago de la Mina

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El Lago de La Mina, también llamado de La Almadrera, pertenece al Complejo Lacustre de Somiedo. Enclavado dentro de Concejo de Somiedo, en el Principado de Asturias, cuenta con un origen glaciar, y está considerado como Monumento Natural, formando parte del Parque Natural de Somiedo.

Se localiza en las coordenadas 6°06’30’’ longitud oeste y 43°03’08’’ latitud norte (WGS84), que se corresponden con las 735.502 – 4.770.660 del sistema de referencia Universal Transversal Mercator (U.T.M.) Datum ETRS 89, zona 29. Su lámina de agua ocupa tan sólo 16.693 m2, y no supera nunca una profundidad de medio metro, llegando a secarse en épocas estivales. La altitud de su orilla es de 1.740 metros sobre el nivel del mar.

El Complejo Lacustre de Somiedo está compuesto por una serie de 12 lagos que se agrupan a los largo de dos valles somedanos; el Valle de Saliencia, al noreste, y el Valle del Lago, al suroeste, separados por un crestón calizo.

Cuando el hielo avanza, se incrusta en las paredes y el fondo del valle, arrancando cantos angulosos con la misma composición geológica que se va encontrando en su trayecto. El mismo arrastre produce una fricción que tritura en parte este material, dando lugar a una matriz más fina. Este conjunto de materiales, con calibres finos y groseros, se denomina “till”, y se va depositando en formas del relieve que se conocen como morrenas, removilizadas por los sucesivos avances y retrocesos del hielo, en consonancia con las condiciones más o menos frías que producen los pulsos propios de las épocas glaciares. El till puede ser transportado por los laterales de la lengua glaciar, quedar al frente de la misma, o ser transportado sobre o bajo el hielo.

Una vez que las condiciones gélidas se acaban, queda como resultado que estos materiales finos sellan el fondo del valle, evitando la filtración del agua por la caliza, e impermeabilizando las depresiones, mientras que las morrenas frontales crean una suerte de diques naturales, que represan el agua de los lagos. El valle fluvial previo, con una forma de “V”, pasa a tener un perfil más amplio o redondeado, en forma de “U”, y las rocas del fondo, con marcas de arrastre y formas redondeadas, que se conocen como rocas “aborregadas”

En el caso del Lago de La Mina, la sobreexcavación es mucho menor que en el resto de los que lo rodean, al tratarse de una plataforma elevada a mayor altura, y sin un gran circo que permita la acumulación de una masa de hielo de grandes proporciones. Esto se traduce en una profundidad mucho menor, por lo que en las épocas estivales llega a secarse, quedando como testigo los depósitos limosos que quedan en suspensión en las aguas.

No se puede entender la historia reciente de este sin constatar la presencia de la Mina de Santa Rita, a su vera. Entre la caliza de montaña se introdujeron a los largo de su historia geológica mineralizaciones de hierro, a través de aguas hidrotermales que fluyeron a través de las fracturas de la roca. La existencia de la mena de hematita ya era conocida a principios del siglo XIX, cuando se menciona la fabricación de cañones con material procedente de esta zona de Saliencia. Pero es a principios del siglo XX cuando comienzan los métodos más propios de su uso industrial.

En una primera fase la explotación se hace a cielo abierto, y tras un cese temporal, reabrió en 1956 pero mediante minería interior, con un sistema de cámara vacía, en el que se crean grandes huecos sostenidos por pilares naturales. Para la extracción del mineral se abrían pozos horizontales, cuyas bocaminas aún son practicables. Las aguas del lago servían como lavadero, quedando impregnadas, así como los sedimentos del fondo, por un intenso color rojo. Los trabajos mineros terminaron en 1978, por la escasa cotización del producto, siendo la última mina de hierro activa en Asturias.

El conjunto de los lagos de Somiedo se encuentra dentro del Parque Natural de Somiedo, y se clasifica además como Monumento Natural, una figura legal que se aplica a los espacios naturales que, por su singularidad y belleza, requieren una protección especial. Se destaca no sólo la geomorfología glaciar de los lagos, sino también la vegetación. En ellos hay importantes comunidades de plantas flotantes y sumergidas, así como especies propias de las orillas temporalmente encharcadas. Los alrededores se ocupan con enebrales rastreros, gayuba y aulugares. Entre ellos destaca la Genciana, catalogada como de interés especial.

La fauna presente también es variada y de interés especial, como la nutria, o en peligro de extinción, el oso pardo. Las aves están representadas por el águila real, el alimoche, y el gorrión alpino.

Las aguas de los lagos son el hábitat de la mayor parte de los anfibios del Parque Natural, con presencia del tritón alpino y palmeado, la salamandra común, los sapos común y partero, así como las ranas bermeja y patilarga. Los peces son mayormente el resultado de las introducciones a lo largo del siglo XX, encontrándose el salvelino, la trucha arcoíris y el piscardo.