¿Nuestros ríos están bien conservados?

Nuestros ríos, lagos y arroyos son fundamentales para la vida en nuestro planeta, porque, junto con las aguas subterráneas, son la fuente de agua dulce, que necesitamos para el ser humano, para el resto de seres vivos del planeta y para las actividades económicas. Por eso, desde la antigüedad y hasta épocas recientes, los seres humanos hemos establecido nuestras poblaciones en los espacios próximos a los ríos, alterando su funcionamiento como ecosistemas.

Los ecosistemas fluviales se encuentran entre los ecosistemas más degradados de nuestro planeta y su conservación y restauración es uno de los grandes retos ambientales actuales.

Decimos que un río está degradado cuando presenta algún aspecto deficiente en su composición, estructura o funcionamiento. En general, se reconoce el estado de deterioro de muchos tramos de ríos donde la alteración de alguno de sus elementos (calidad de las aguas) o la degradación de alguno de sus componentes biológicos son muy visibles, pero no es tan fácil reconocer el empobrecimiento de la morfología y dinámica, que es la forma de degradación que puede generalizarse a una gran parte de nuestra red fluvial.

¿Quieres saber más sobre los problemas de conservación de nuestros ríos?

 

Ocupaciones y alteraciones morfológicas

La ocupación de las vegas fluviales por usos (urbanos e industriales, vías de comunicación e infraestructuras, usos agropecuarios y otros usos) ha supuesto la deforestación de las riberas naturales y otras alteraciones de los ríos ya que, una vez que se han implantado estos usos, para protegerlos de las crecidas naturales del río, hemos ejecutado estructuras para evitar que el río ocupe su llanura de inundación, como canalizaciones, escolleras o incluso soterramientos de ríos, para implantar usos.

De esta forma, se ha eliminado gran parte de la vegetación de ribera y se han alterado las márgenes de los ríos y la llanura de inundación, lo que produce alteraciones en el ecosistema fluvial:

  • La vegetación de ribera deja de cumplir sus funciones, como estabilizar las márgenes de los ríos (ayudando a proteger nuestras poblaciones y otros usos de las crecidas), regular la temperatura del río, evitar que lleguen contaminantes al río, albergar biodiversidad y proporcionar espacios de ocio y relajación.
  • La llanura de inundación deja de cumplir sus funciones, como protegernos de las inundaciones, recargar nuestros acuíferos, depurar contaminantes y generar terrenos fértiles para la agricultura.

 

Llanura de inundación en estado natural
Llanura de inundación en estado natural
Llanura de inundación ocupada por construcciones
Llanura de inundación ocupada por construcciones
Río en estado natural
Río en estado natural
Río canalizado
Río canalizado
Río soterrado
Río soterrado
Río sin vegetación de ribera (problemas de erosión)
Río sin vegetación de ribera (problemas de erosión)

También la construcción de presas y azudes (estructuras que permiten captar el agua de los ríos, para los diferentes usos) produce alteraciones morfológicas en los ríos, ya que impiden la continuidad de los flujos de agua, sedimentos, nutrientes, materia orgánica y organismos en los ríos.

Por eso es necesario eliminar los azudes que ya no se utilizan e instalar, en los que están en uso, pasos para los peces, como rampas o escalas piscícolas.

 

Azud en desuso que impide la continuidad
Azud en desuso que impide la continuidad
Río con continuidad tras la demolición del azud
Río con continuidad tras la demolición del azud

¿Quieres saber más?

Consulta el apartado Mejora de la continuidad fluvial.

También puedes consultar nuestra web de educación ambiental:

 

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Sobreexplotación de las aguas

Las extracciones excesivas de agua de nuestros ríos y acuíferos producen la degradación de los ecosistemas fluviales ya que:

  • La llanura de inundación y la vegetación de ribera reciben menos agua y dejan de cumplir las importantes funciones que desempeñan.
  • Se pierde biodiversidad (fauna y flora ligada al río).
  • Al llevar menos agua, se diluyen menos los contaminantes y la calidad del agua empeora.

Por eso es necesario controlar el agua que se capta de los ríos y, además, esa captación no puede llevarse toda el agua que circula por el río, tiene que dejar que discurra un caudal mínimo, llamado caudal ecológico.

¿Quieres saber más?

Consulta el apartado Control de los usos del agua.

También puedes consultar nuestra web de educación ambiental:

 

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Contaminación de las aguas

A pesar del esfuerzo realizado en las últimas décadas por las administraciones (local, autonómica y estatal) y el resto de los sectores implicados para mejorar las condiciones de los vertidos de aguas residuales a los ríos, estos vertidos (sin depurar o insuficientemente depurados, de origen urbano o industrial) siguen siendo una de las principales causas del deterioro de las masas de agua en la cuenca cantábrica.

También suponen una presión sobre nuestros ríos la contaminación difusa producida por las actividades agrícolas, ganaderas y mineras, las infraestructuras viarias y los suelos contaminados, la procedente de los residuos que se abandonan en los ríos o cerca de ellos (neumáticos, plásticos, colillas…) y la contaminación atmosférica.

Contaminación por vertidos de aguas residuales sin depurar
Contaminación por vertidos de aguas residuales sin depurar
Contaminación difusa (actividades agrícolas, ganaderas, mineras, suelos contaminados…)
Contaminación difusa (actividades agrícolas, ganaderas, mineras, suelos contaminados…)

¿Quieres saber más?

Consulta los apartados Control del estado y calidad de las aguasControl de vertidos.

También puedes consultar nuestra web de educación ambiental:

 

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Presencia de especies invasoras

Desde que el ser humano desarrolló el transporte y el comercio mundial nuestros ecosistemas se enfrentan a una nueva amenaza para su conservación: las especies invasoras.

Una especie invasora es una especie de animal, de planta o de otro tipo de organismo que es capaz de introducirse y desarrollarse en un hábitat que no es su hábitat de origen y que, además, ocasiona graves perjuicios, como puede ser la pérdida de biodiversidad en ese nuevo hábitat.

¿Quieres saber más?

Consulta el apartado Ecosistemas fluviales cantábricos.

También puedes consultar nuestra web de educación ambiental:

 

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Cambio climático

El calentamiento del planeta en las últimas décadas por la actividad humana, sobre todo el uso de combustibles fósiles (carbón, gas natural, petróleo, etc.), está causando alteraciones en los ecosistemas y, por ello, también en los ecosistemas fluviales.

España, por su situación geográfica y características socioeconómicas, es muy vulnerable al cambio climático y se está viendo ya afectada por sus efectos. Los impactos derivados de sus procesos asociados pueden tener consecuencias especialmente graves, entre otras, en lo referente a la disminución de los recursos hídricos, pérdidas de la diversidad biológica y ecosistemas naturales, aumentos en los procesos de erosión del suelo y fenómenos climáticos extremos, tales como inundaciones, incendios forestales y olas de calor.

 

¿Cómo afecta el cambio climático a los ríos?

Al aumentar las temperaturas y disminuir las precipitaciones disminuye la cantidad de agua que llevan, lo que, a su vez, tiene un impacto sobre las características físicas del río, la calidad del agua y, finalmente, sobre los hábitats y especies del río.

Además de disminuir los recursos hídricos, también se prevé que se produzcan más fenómenos climáticos extremos, como sequías, inundaciones, incendios forestales y olas de calor.

 

Última actualización: junio de 2024.