Río Saja

Río Saja
  • Plano del río Saja
  • Perfil del río Saja
  • La Fuentona de Ruente
  • Besaya en Portolín

El Río Saja es un curso fluvial que desde su nacimiento en la vertiente norte de la Sierra del Cordel, hasta su desembocadura en el Mar Cantábrico, en la Ría de San Martín de La Arena, entre Suances y Miengo, recorre 67 Kilómetros.

Atraviesa doce municipios, que son, aguas abajo, Campoo-Cabuérniga, Los Tojos, Cabuérniga, Ruente, separa Cabezón de la Sal de Mazcuerras, Reocín de Alfoz de Lloredo, Torrelavega, Polanco, Suances y Miengo, atravesando localidades como Ruente, Reocín, Cabezón de la Sal, Torrelavega y Suances.

Con una cuenca hidrográfica de 982,009 km2 sus principales afluentes son los ríos Argonza (9,9 Km), Bayones (12,1 Km), y Besaya (8,4 Km).

El río nace en las fuentes Corva y del Diablo en la ladera del Cordel a más de 1.600 metros de altitud. Se trata de una zona de pastos de alta montaña con fuertes pendientes, y entra posteriormente en los bosques a través de La Canal del Hitón.

El primer pueblo que se encuentra, y con el que comparte su nombre es Saja, que se encuentra en una pequeña vega rodeada por verticales paredes. Un poco más adelante se encuentra con el Río Argonza en Correpoco. La vega se hace más ancha aunque sigue su trayecto entre paredes muy pendientes hasta que se le une el Río Bayones en Ruente, antes de atravesar la Hoz de Santa Lucía, un paso estrecho, de unos dos kilómetros de longitud, entrada al Valle de Cabuérniga, como se denomina al curso de este río hasta este lugar. A su salida, la llanura aluvial se hace aún más amplia, acogiendo a Cabezón de la Sal. Para continuar su camino tiene que atravesar las rocas de Virgen de La Peña, y sigue dejando planicies para girar hacia el este y llegar a Torrelavega, donde entronca con su más importante afluente, el Besaya.

En esta población el río acompaña a la industria, con una central eléctrica, una fábrica de papel y una industria química antes de llegar a la Ría de San Martín de La Arena, en la orilla de Suances, para encontrase con el Mar Cantábrico a través de la Ensenada de La Concha, dividiendo la Playa de La Concha, en su margen izquierda, de la de Marzán, en la derecha.

Cabezón de la Sal, una de las poblaciones más importantes que nos encontramos a la vera de este curso fluvial, tiene una relación con el río aún más estrecha que la derivada de su localización en sus tierras fértiles. Y es que se encuentra situada sobre un diapiro salino, unas rocas con gran contenido en sal, que fueron aprovechadas desde épocas remotas mediante la inyección de grandes cantidades de agua para extraerlas, y posteriormente evaporar la sal. Hemos de darnos cuenta de la importancia de la salmuera hasta hace poco tiempo, ya que no sólo se trata de un condimento indispensable en la cocina, si no que se trata del método más importante de conservación de alimentos hasta que se generaliza el uso de la nevera. Fue tan importante que en el imperio romano pagaba en ocasiones la soldada en sal, tan valioso como el oro, y de donde viene la palabra “salario”.

A lo largo de este río nos encontramos con diversas figuras de protección. Su cabecera es el Parque Natural de Saja-Besaya. Se trata del parque natural más extenso de Cantabria, con una de las manchas más extensas y mejor conservadas de bosque caducifolio atlántico en España, principalmente de haya y roble, aunque también alberga tejos y castaños, entre otras especies vegetales. En cuanto a la fauna aparece el lirón, el desmán ibérico, la nutria, el rebeco, el lobo, el gato montés, el águila real, la gineta, el zorro y ocasionalmente el oso pardo. Esta zona alta del río es además Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA).

El curso alto del río se incluye en el Lugar de Interés Comunitario (LIC) Valles Altos del Saja y Nansa y Alto Campoo, incluido en la Red Natura 2000. El LIC Río Saja comprende el curso del río medio y afluentes como el Argonza, donde nos encontramos cangrejos de río, nutria o el desmán ibérico.

Torrelavega es la ciudad clave, donde confluyen el Saja y el Besaya. La Torre de los Señores de Vega se contrajo dando lugar a este topónimo, siendo una población que adquiere importancia en épocas bastante recientes, sobre todo a partir del descubrimiento de zinc en la vecina Reocín. A Partir de esta actividad, junto a su estratégica situación en torno a los ríos, con acceso abundante al agua, y buenas comunicaciones, dan lugar a una floreciente industria que hacen que el pueblo agrario de 78 habitantes que era en el siglo XVIII pase a ser el segundo centro económico regional del siglo XIX, por lo que recibió el título de ciudad en 1895, concedido por la reina regente María Cristina, madre de Alfonso XIII. Durante el siglo XX siguió creciendo hasta la crisis industrial finisecular.

El nombre de Saja, por otra parte, proviene del término latino Salia, aunque pudiera tener sus orígenes en las lenguas indoeuropeas, y significa corriente de agua, aunque también puede interpretarse como agua salada. Tiene el mismo origen que el nombre del Río Sella en Asturias.

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