Río Nansa

Río Nansa

  • Plano del río Nansa
  • Perfil del río Nansa
  • Río Nansa en Camijanes
  • Puentenansa

El Río Nansa es un curso fluvial que desde su nacimiento, al unirse pequeños arroyos que surgen en las Sierras de Peña Labra y Peña Sagra, hasta su desembocadura, en el Mar Cantábrico, a través de la Ría de Tina Menor, en Pesués, recorre 53 Kilómetros.

Atraviesa cinco municipios, que son, aguas abajo, Polaciones, Tudanca, Rionansa, Herrerías y Val de San Vicente, donde desemboca, estando todo su recorrido íntegramente en la Comunidad Autónoma de Cantabria.

En este camino se encuentra con poblaciones como Tudanca, Cosío, Puentenansa y Pesués. Son pueblos pequeños, lo que contribuye a la conservación del paisaje que rodea al río.

Alimenta este río una cuenca de 420 Km2, y en tan corto recorrido ha de salvar un desnivel de algo más de 1.500 metros desde las cumbres de las montañas hasta su final en el mar.

Sus principales afluentes son el Río Lamasón o Tanea (11,7 Km) y Vendul (8,2 Km).

El río discurre en su nacimiento por espesos bosques sobre altas pendientes sin generar vegas, encontrándose nada más comenzar con la pequeña población de Belmonte, hasta llegar al Embalse de La Cohilla, a la altura de Puente Pumar. Este embalse, construido en 1950, aprovecha la Hoz de Bejo para retener las aguas y mover las turbinas del primer aprovechamiento eléctrico que nos encontramos en el río. Este valle escarpado es el Valle de Tudanca, cuyas verticales paredes conducen el río para salir a una vega amplia, entre los pueblos de La Lastra y Tudanca, donde se vuelve a represar en el Embalse de La Lastra, que alimenta a otra pequeña central que opera desde 1955.

Sigue el curso entre vegas más limitadas hasta llegar a Cosío, donde se une al Río Vendul, y se van ensanchando las tierras fértiles y llanas que rodean las aguas hasta llegar a Puentenansa, donde entronca el Río Quivierda. Las aguas vuelven a quedar retenidas a la altura de Celis en el Embalse de Palombera, el último aprovechamiento hidroeléctrico del río, que data de 1953, y recibe las aguas del Río Lamasón justo antes de la presa.

Continúan su camino las aguas pasando entre pueblos como Cades y Bielva, y con algún giro amplio llegan hasta la Ría de Tina Menor, que comienza entre Muñorrodero y Pesués, y termina en la Punta de La Garita, junto a Pechón, y dejando en su margen derecho la Playa del Sable.

Este río y su cuenca se encuentran protegidos por diversas figuras, como el Lugar de Interés Comunitario (LIC) Valles Altos del Nansa y Saja y Alto Campoo, la Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA) Sierra del Cordel y cabeceras del Nansa y del Saja, El LIC Río Nansa, desde el final del Embalse de La Cohilla hasta la ría, LIC Valles altos del Nansa y saja y Alto Campoo y el LIC Rías Occidentales y Duna de Oyambre. Se trata de proteger a las varias especies de murciélagos, desmán, nutrias y otros mamíferos e invertebrados, así como la abundante vegetación autóctona.

La sociedad Saltos del Nansa S.A., fundada en 1941 para abastecer de electricidad a la industria local, tiene cuatro centrales ubicadas en Peña de Bejo, aprovechando la presa del embalse de La Cohilla, Rozadío, que aprovecha las aguas del Embalse de la Lastra, que recoge las aguas que libera la anterior central, Celis, que produce electricidad mediante el Azud de Celis, y Herrerías, que aprovecha las aguas del Embalse de Palombera. La generación se realiza por derivación, es decir, se lleva el agua mediante una tubería hasta las instalaciones, para ser devueltas al cauce mediante un desagüe. Los canales de derivación y las instalaciones se encuentran en la margen izquierda del río, con excepción de la última, que aunque recoge las aguas de esa misma margen, tiene la central a la derecha, por lo que la tubería pasa sobre el río haciendo una curva, como si de un moderno puente medieval se tratara, que se aprovecha para soportar sobre ella un paso peatonal.

Tudanca es quizás la población más interesante de la que riega el Nansa, no tanto por su número de habitantes, menos de 100, como su Casco Histórico, declarado como Bien de Interés Cultural. Entre este conjunto destaca La Casona de Tudanca, construida en el Siglo XVIII con dinero de Las Américas, que alberga una gran biblioteca con ejemplares antiguos, pero especializada en la literatura del Siglo XX, con múltiples ejemplares autografiados por los autores de la conocida Generación del 27. Además, como curiosidad, esta localidad da nombre a una raza de vacas, la Tudanca, unos animales fuertes que servían como tiro en las labores agrícolas, además de producir leche.

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